CONFESIÓN DE UN SUEÑO

Ya he visitado cada poro de su piel y eh saboreado su mar saladito y su voz tan dócil, ya eh recorrido el camino hasta sus altas colinas y luego eh subido hasta llegar a un hoyo muy profundo y después de ello vi el cielo en sus ojos de pasión y me perdí en su mirada desorbitada, (tal vez por estar envuelta en la sensación mas exótica de su vida). Esta niña es tan dulce que se te mete hasta en la piel, es bella y peculiar como una hoja seca en un día lento de otoño, como espejismo de manantial en medio del sol y es tan aterradora como pensar que la luna caerá y que el agua en sangre se volverá; pero aun así quisiera yo esconderme entre sus pechos y dejar pasar el despertar sin que me toque, sin que me vea, quisiera morir yo aquí junto a ella; pues se que aya afuera no la encontrare, pero ya tendré que dejar ir el miedo súbitamente y esperar que el día cierre sus ojos y podamos descansar y en la oscuridad contemplar su cuerpecito moreno y sus labios grandes y rojos, vírgenes aun, aunque ya los haya besado. Pero antes de dejar ir la impaciencia como hojas sueltas y volverla a soñar, quisiera recalcar la voz que anhelo escuchar, tan secreta que para oírla hay que remontarse en un susurro, cerrar tus cuatro sentidos y enredarte solo en su hablar, ¡Hay Que Dormir!...                                       MarEs...

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